domingo, 21 de octubre de 2012

DE LUSTRABOTAS A ESTADISTA


19 Oct. 2012 | Alfredo Leuco De lustrabotas a estadista
De lustrabotas a estadista
Primero me acerqué respetuosamente a la mesa de Lula. No me atreví a entregarle el video. Pero el doctor Guillermo Lipera, integrante del comité organizador del Coloquio de IDEA, gentilmente, lo hizo por mí. Lula tomó el viejo VHS titulado “Compañero presidente” y me miró emocionado. Me llamó con un gesto. En un segundo estuve a su lado y mientras me daba un abrazo de amigo de toda la vida, los fotógrafos, por suerte no dejaron de gatillar. Le recordé que yo había estado festejando su cumpleaños número 57 el mismo día que se consagró presidente electo.

Le nombré a Víctor de Gennaro y se acordó de todo. “Cordobés”, me dijo y yo me estremecí. Por su memoria monumental y porque fue su manera de confirmarme que su amor por el Cordobazo seguía intacto pese a que hoy es el político mas importante de la historia de Brasil y por lo tanto uno de los líderes claves del siglo XX en todo el planeta. Ya les conté que llegué a la intimidad de su departamento de Villa Teresinha en San Pablo gracias a que mencioné a Víctor de Gennaro quien era el mejor amigo argentino de Lula antes de que llegara al gobierno. Pude charlar poco con él, obviamente.

Pero me confesó que era un lector y un admirador de lo que fue la Córdoba clasista y combativa de finales de los 60 y comienzos de los 70. Conocía perfectamente que el cinturón industrial automotriz de mi provincia es similar al de San Pablo. Y que las experiencias de la izquierda peronista y socialista habían protagonizado una pueblada que derribó un gobernador fascista e hirió de muerte política al dictador patricio Juan Carlos Onganía. Estuvo a punto de ir a Córdoba para conocer a Agustín Tosco, otro dirigente obrero lúcido, ético e incorruptible como él. Pero no pudo. Lula se acordó de eso y me permitió darle una palmada cargada de afecto en su cara. Después me arrepentí. Tal vez fui demasiado confianzudo. Pero él inspira cercanía y afecto. Insisto: me dio un abrazo estrecho como el que yo me doy solamente con mi hijo. Pero lo hace con todo el mundo.

Es generoso, sabe que vino al mundo a hacer el bien a los que la pasan mal. Hoy es un Che Guevara pacífico, un Salvador Allende que pudo concretar su obra, un Tosco que no se murió en la dictadura. Es asombrosa su capacidad de acción pero también su impresionante facilidad para transformar conceptos complejos en consignas populares. Democracia es que mi pueblo coma cinco veces al día y no que coman una vez cada cinco días. Eso dijo. O que su proyecto político es que ningún brasileño tenga que agachar la cabeza ante ningún poderoso. Habla el idioma de los más necesitados porque en ese océano estuvo a punto de ahogarse y siempre nadó con fuerza y valentía hasta la orilla. El fundó un partido socialista multicolor que junta desde socialdemócratas o cristianos hasta trotskistas. Es el partido de izquierda más grande de occidente.

Y la central sindical más prestigiada y masiva. Cuando tomaba grapa era marxista revolucionario. Ahora toma agua mineral y su felicidad es ayudar a la felicidad de su pueblo. Cada día cree mas en Dios como su gran amigo el sacerdote Frei Betto. Es un hombre nacional, popular y progresista pero profundamente democrático y amante de la paz y de todas las libertades. No cree que el poder nazca del fusil como Mao ni que la confrontación permanente sea un instrumento válido como plantea Ernesto Laclau.

Ha fundado una nueva ideología llamada “lulismo”. Consiste en dedicarle la vida a terminar con la pobreza y el hambre, a construir una sociedad igualitaria y hacerlo con firmeza para enfrentar a los poderosos pero sin bajar una sola bandera republicana. Sin mentir, sin atacar, sin odiar. Fomentando la convivencia solidaria y la alianza de clases. Por eso está más cerca de Michelle Bachellet o del Pepe Mujica que de Chavez o Correa.

Pero son de la misma familia. Líderes populares carismáticos que fueron paridos por las injusticias generadas por los partidos tradicionales o por las elites económicas. Más de una vez definió muy claramente su ideología: “somos un partido socialista de extrema democracia”. Genial. Justicia social mil. Autoritarismo cero. Dijo en Mar del Plata que quiere medios de comunicación cada vez mas libres y con mejor injerencia del gobierno. De lustrabotas a estadista. Un milagro que se multiplica entre los más pobres. Un milagro que hay que multiplicar.
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