lunes, 30 de enero de 2012

Desierto amor

Cálida noche, tan plena tu de strellas,
inmenso cielo, poblado de inocencia,
fulguran astros, pasado y existencias,
es noche plena, y soñábamos con ellas.
...
Leves retazos restan,  dos almas tan unidas,
solo quebranto, de inútiles proyectos,
vanos esfuerzos, fué útil la partida...
Nostalgia solo resta, y un amor desierto.
...
Plasmando en letras, mi sentir presiento,
amalgamando versos hacia el amor perdido,
ahondando  lo insondable dibujo pensamientos,
sin encontrar la luz, recuerdos que se han ido.
...
Es la fiel marea, que nubla pensamientos,
como espesa bruma, recorre los caminos,
como filosa daga lacera  los momentos...
Hacia perdida gloria, y dos la prometimos.
...
Tú, quietud nocturna, te llevas mis anhelos,
hacia  infinito éter, arrastras mis delirios,
caricias que se han ido, me dejas el martirio...
Te quedas con mi alma, la sumes en desvelos.

José Gennaro 2012





domingo, 8 de enero de 2012

El comienzo

A tí  graciosa muchachita,
veraz ilusión que presiento,
en letras quiero expresarte
esto que nace en mi, y lo siento.

Sí, muchachita triste y soñadora,
suave muñeca, y delicada voz, 
en esa noche no tan serena,
me contabas, tu amarga pena.
El mundo estaba alegre
la gente toda se reía,
tú y yo, en esa mesa,
sin percatar que sucedía.
Al mirar tus ojos, ver tu rostro feliz,
sentir que un nuevo amanecer
naciera tan solo para mi,
y como fénix tu resurgieras.

En ti he visto la tristeza,
en ti sentí, la alegría y  el amor
en tus ojos profundos e intensos
tan plenos de ternura infinita
fluye esa mágica llama
con todo el encanto y esplendor...
Graciosa, graciosa y dulce muchachita.

Muchas horas juntos,
ya, nos amábamos,
desde ese dia
en ese baile nos miramos,
y tú, tenías tu pena y yo la mia.

¿Quién iba a imaginarse  ese dia?
Nos encontrábamos, y donde estábamos?

En un mar de gente en este mundo,
pleno de rosas espinas y de pena,
al fijar mis ojos en ti pensé, es una nena,
y que equivocado estaba, era mentira.

Así, nos conocimos esa noche,
tan plena de lluvia y negro cielo,
almas gemelas tan llenas de pena,
jamás imaginé, en ese dia...
Fundiéramos dos penas, en un anhelo.



José Gennaro 1967