martes, 26 de julio de 2011

Quinta y última carta, ¿Por qué?

Dulce amor, gloria mia,
como está de guijarros el camino,
y cuantas torpezas nos impide el paso
para poder cumplir nuestro destino.
...
Está mi alma, tan llena de ternura,
plena de exquisitos y de mimos,
deslumbrada de sueños imposibles...
Y por ser imposibles, mas queridos.
...
¿Quién puso tantas duda en el sendero,
quién llenó nuestras vidas de bramidos,
quien puso tanta hiel en nuestras copas...
Para poder culpar solo al destino?
... 
Nosotros, sí, nosotros,
sin querer ciegos y a tientas
corroídos de dudas y caprichos,
ansiosos nos buscamos
cual feroces enemigos,
plenos de adoración al encontrarnos,
tratamos de hacernos daño mas profundo,
como si tan solo en este mundo,
nos deleitara, la fruición de herirnos.
...
Hacemos nuestros seres tan sensibles,
y sin querer y sin saber, nos hacemos daño.
...
¿Por qué, si tanto nos amamos,
y entre seres que se aman y adoran,
comunicación completa debe haber,
 nosotros que tanto nos amamos...
No nos logramos comprender?
...
Jorge Naonse  Junio 1969
Derechos Reservados


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