jueves, 23 de junio de 2011

Trabajo

Desde esos campos sembrados
desde los pinos jubilosos
desde laderas y montañas
hasta esas tumbas extrañas,
vieron secarse la piel,
destrozarse el corazón
nublarse la razón...
Y desolarse, desolarse el alma.
...
Murió el amanecer, y asi también,
murieron los crepúsculos,
en ese cielo azul y negro,
en ese puerto de pájaros yermos,
tan lleno de huracanado viento...
Y peces sombrío en quietas aguas.
...
Tan tétricas, tan negras y oscuras,
en la triste soledad del trabajo,
debajo de la madre tierra,
las minas esperan...
La  inquietud de las madres
el partir del hombre
y las miserias, las miserias del hambre.
...
Jorge Naonse
Derechos Reservados.

Publicar un comentario