lunes, 20 de junio de 2011

Nunca, Jamás, nada igual


Dulce colombianita
esa noche de verano 
estabas con tu mamita
en esa plaza de Saenz Peña...
Ytu mirada perdida.
...
Cruzé por esa calle 
o quizás una Avenida,
a veinte metros
los frenos clavé 
y di marcha atrás,
a verte otra vez.
...
A las dos las invité,
a llevarlas me ofrecí
tu belleza me fascinó
y del auto, yo me bajé,
a llevarlas a destino
por vez segunda las invité.
...
Me miraste displicente
y tu madre sonreía
un buen rato les hablé,
y el colectivo no venía.
...
Yo preguntaba, no respondías,
y de pronto, el vehículo llegó.
...
Las dos, allí ascendieron,
y a ustedes yo seguí, 
por calles y avenidas...
Allí, allí por San Martín.
...
No cejaba en mis empeños
si alguien me agradaba,
y no dejaba que mis sueños
no llegaran a su fin...
Y tú, tú me agradaste
desde el momento que a ti ví.
...
Con ganas y mucho empeño
las seguí hasta bajarse...
¡Calle oscura, casi sombría!!!
Allí, allí, por villa Lynch.
...
Las seguí por quince cuadras,
las pasaba con el auto,
con el auto las pasaba...
Y me bajaba, y volvía atrás.
...
Mis requiebros no bastaban
para a tí, yo seducir,
y a tu silueta escultural,
y tú, seguías indiferente,
y yo, que no cejaba
y seguía con mi plan.
...
Hasta que una cita no me des
de mi no te librarás,
sonreíste y me miraste,
medio camino estaba hecho,
aunque de allí, a conquistarte...
Me faltaba mucho trecho.
...
Para el Domingo me citaste
en un café de San Martín,
cuando allí te apareciste
dije, Dios mío que es todo...
Que Dios, se apiade de mi.
...
Tu belleza, tu figura,
y tu rostro nunca visto,
no podíamos caminar
por las calles de San Martín,
te miraban, me miraban,
y requiebros te decían
sin importarles nada de mi,
como si yo no existiera.
...
Tu belleza, tu figura,
y tu cuerpo escultural,
era algo jamás visto,
nunca ví yo nada igual,
ir contigo por la calle,
para mi era un tormento...
Con todo el mundo,
no podía yo pelear.
...
Y una noche concretamos,
hacia El Ancla nos marchamos.
...
Dios, fué una noche tumultuosa,
casi, casi, tormentosa,
allí, hicimos muchas cosas,
eras ardiente, tan fogosa
como el fuego de un volcán,
tus ojos, eran dos brasas
y al mirarme me encendían,
me abrazabas noche y día
con tus manos de terciopelo,
no sabías mas que hacer,
no había visto, nada igual,
jamás imaginé, locura así,
así tan grande nunca pude imaginar,
tus escasos veinte años 
me volvían a encender,
y por casi quince días...
decidí a tí no ver.
...
Mas, luego de ese tiempo
nos encontamos otra vez
en ese bar de San Martín,
y al irnos a la calle
comenzaba mi tormento,
las cosas que te decían
como si yo no existiera,
y con todos, no podía,
no podía yo luchar, 
es que nunca, jamás...
Había visto nada igual.
...
Nada a tí, te conformaba,
y mi cuerpo, lentamente sucumbía,
y después de casi un mes,
decidí no verte mas.
...
Jorge Naonse 30 /06 /1969


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