miércoles, 16 de febrero de 2011

¿RECUERDAS?

¿Donde estarás? Dulce y suave Uruguayita
de tenue brisa y tan dulce sonrisa
 de bellos ojos y mirada inocente,
mirándome estabas tan tiernamente...
Tu mirar tan permanente
y eterno fuego de adolescente.

Eras tan bella y tan suave,
como tu nombre de flor bonita,
mi blanca flor como tu nombre,
delicada y tierna, mi Margarita.

¿De quién serán tus bellos ojos?
Que al mirarlos me encandilaban
y olvidarlos yo no puedo,
y tus rojos y bellos labios
que al besarme me abrasaban.

¿Donde estarán tus tersas manos?
Que al tocarme me encendían.

¿Si te he olvidado? Aún no lo sé,
tus recuerdos son imborrables,
mi ser con ansia aún te recuerda
añorando ese fuego indescriptible.

Pensando estoy mas, no estoy seguro
en esos años que juntos vivimos,
borrados se hayan de dos destinos,
por un tiempo quizás vuelen y huyan,
y creamos se han ido y desaparezcan,
o quizás creamos ya se han perdido,
mas, nunca creeré de ti mi olvido,
olvidarte no pude en este año...
O quizás nunca lo he querido
y aún te recuerdo y aquí sigo.

¿Donde estarán? Tus dulces y bellos ojos
y tu suave boca de intenso fuego...
Que olvidarlos yo no puedo.

La sonrisa de tus labios
nunca jamás yo pude hallar,
el recuerdo de tus besos
sigue intacto en mi memoria
¿Donde estarás, donde estarás?
Mi dulce suave y bella gloria.

De mi mente, jamás podrán borrarse,
esos dias tan suaves y divinos,
allí, comenzamos nuestro amor,
en ese club tan Español.

¿Tú lo recuerdas? A mediados de ese año,
en esa década del sesenta
en ese dia a tí conocí,
de improviso y sin darme cuenta...
De improviso, me enamoré de tí.

Nunca olvidé tu rostro
nunca olvidé tus manos
tu cuerpo junto al mio
no se borró y me hace daño.

Nunca olvidaré ese dia
los dos allí en Luján,
por tes años fuiste tan mía...
Y tuyo fuí en esos días.

Dulces días presagiaban tormentas,
con tristezas y alegrías 
uno en el otro así los vivimos,
mas nunca, nunca los dos supimos,
que nuestras vidas y nuestras almas
se unieran, se fundieran...
En un solo camino, mismo destino.

Jorge Naonse
derechos reservados

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