lunes, 22 de agosto de 2011

¿POR QUÉ VENÍAS?

Ese día tú apareciste con mirada dulce y triste,
y dos lágrimas descendían por tus mejellas,
deslizáncose lentamente hacia el suelo iban rodando,
y mi corazón al verte así, también estaba llorando.
...
¿A qué has venido? Te pregunté,
mas tú nada, nada respondiste,
no debieras estar aquí,
lo nuestro es ya pasado.
¿ Por qué aún vienes por mí?
...
Y el silencio siguió en tu boca,
comprenderte así nunca podría,
y tu seguías muda y callada, 
lo que buscabas nunca sabría,
y mirarte a los ojos no me atrevía.
...
Y fué un instante, solo un momento,
de reojo observé y ví tu semblante,
y llorando, llorando estabas en ese instante.
...
Dos lágrimas se dezlizaban,
por tus mejillas caían rodando,
te abracé y pregunté
que te pasa mi dulce vida,
y tu seguias muda y callada,
mientras tus ojos, tus verdes ojos,
me penetraban con tu mirada.
...
Así seguias, si decir nada,
nada decias nada me hablabas,
y tus ojos tus verdes ojos,
así seguian y llorando estaban.
...
Allí la luz de mi mente se encendió,
al ver tu rostro tan sufriente me aclaró.
¿ Es que estabas confundida?
Y yo tan necio, algo inocente,
nunca pude imaginar
que pasaba por tu mente.
...
Tú, no lo dijeste y yo, te dejé ir...
Y así, te fuiste para siempre.


Jorge Naonse
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