miércoles, 12 de enero de 2011

DULCE Y BONITA

Otra vez, ese club tan español,
insistente mirada ese día
hermosa flor me dije, y en mi pecho,
un incipiente fuego se encendía,
y muy dentro mío, mi corazón de nuevo sonreía.
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No bailes con ella susurraba
es muy pequeña el me decía,
con sus grandes ojos...
Aún mas pequeña la veía.
.
 Era su mirada, quizás la dulce sonrisa
mas me atraía su dulce fuego, dulce brisa.
.
Era otoño, tan gris y frío, uno mas en mi vida,
el cielo tan gris, mi corazón tan destrozado,
y triste alma , como la fría despedida,
y su mirada tan alegre tan sonriente...
Se apoderó de mi, casi eternamente.
.
A ella me acerqué tan lentamete,
algo cohibido, y ese fuego en mi mente,
ví su mirada, limpia, pura...
Mirada de niña, de adolescente.
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Con la mirada a bailar la invité,
preguntar su edad, no podía, no me atrevía
mas debía hacerlo, era tan pequeña...
De dulce y tierna mirada, y tan risueña.
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 Si lo hacía, debía ser discretamente,
sin poder pegunté bruscamente...
¿Qué edad tienes? Diez y ocho respondió,
ingenuidad había, en su dulce respuesta,
respuesta de niña, de adolescente.
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Ella diez y ocho y yo ventiseis me dije,
no es tanta la diferencia,
así comenzamos a vernos, con frecuencia.
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Libres, y sin miedo volábamos en nuestra moto,
como dos  libres aves en el cielo ignoto,
volando entre las nubes solamente...
Y buscando nuestro destino, simplemente.
.
Al poco tiempo, dos almas fuimos solamente,
solo queríamos amarnos, amarnos eternamente.
.
Así fuimos, un sueño que explotaba,
los dos eramos uno en ese sueño,
y ese fuego abrasador que nos quemaba,
nos hizo hacerlo todo tan de prisa
desde ese instante yo la amaba,
creí desfallecer sin su sonrisa...
Y no poder vivir si ya no estaba.
.
Así fue nuestro amor, un torbellino,
como un huracán nos arrastraba,
solo existíamos dos, eso, fue inmenso,
y nuestros corazones que estallaban... 
Así fue nuestro amor, de fuego intenso.
En esos tres años de ternura,
nos invadió a los dos esa locura.
.
Ahora te hablo a ti, tu mirada tierna y dulce,
así, ni mas ni mas, me seducuciste,
mi dulce Uruguayita de ojos tristes
ese mismo día con tu edad, tu me mentiste.
.
En tí creí en ese instante, 
y tus ojos ví tu semblante
y verdad me pareció lo que dijiste,
mi dulce Uruguayita de ojos tristes
quince años habías cumplido...
Y ese mismo dia tú me mentiste.
.
Luego, ya nada mas importaba,
si los dos fuimos el mismo sueño,
y fue en ese dia, primer dia
el mismo pensamiento los dos tuvimos,
solo amarnos, los dos quisimos,
y por casi tres años logramos ser...
Dos en cuerpo y alma, en uno mismo.
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Jorge Naonse 1967 / 1969
Derechos Adquiridos.
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