sábado, 18 de septiembre de 2010

DOS MESES, Y PRIMAVERA

DULCE TERESA 1969/2010

Era domingo. ¿El mes? Julio,
faltaban tan pocos meses
en esa tarde soleada y fría,
menos de dos meses
y la primavera se anunciaría.

Quién iba a imaginarse
por vez primera, te conocería.
Esa tarde soleada y fría,
llegó mi amigo y preguntó.
¿Qué tienes que hacer?...
-Nada planeado-
y mas no supe que responder.
-Acompáñame, vamos a bailar,
-ya no tengo ganas, para esas cosas,
y seguí, escuchando a Mozart,
ya llegaban mis veintiocho,
mis veintisiete
volaban, se iban como un ariete.

Y otra vez, accedí a acompañarlo,
a ese club, maldito club tan español,
que prefería ya no volver
y por siempre olvidarlo.

Al llegar, nos separamos
él tenía su perpectiva,
yo a acompañarlo, mas a nada iba.
Muy lentamente, casi sin mirar
a ese lugar me fui acercando,
y allí, muchas personas
estaban bailando.

Veo dos señoritas, juntas conversaban,
una de frente
y la otra, la otra de espaldas,
a la de frente, con la mirada invité,
en ese instante, las dos giraron...
y salió ella, salió ella,
la que de espaldas estaba.

Bailamos muy poco esa tarde
mas, el tiempo volaba,
hablamos muy poco
mas, me agradaba,
lo que ella decía
lo que ella me hablaba,
poco la conocí esa tarde
diría...casi nada,
esa tarde de julio, nunca imaginé
lo que me esperaba.

Mas miraba su rostro
y mas y mas me atraía
había algo, decirlo no sé,
era como una dulce brisa
tan tenue, tan suave, no lo sé,
mas que bailar, hablar quería
y a sentarnos la invité,
y al momento, ella accedió,
tomamos algo, no recuerdo que fue
desde ese moment, ese instante,
ella, me conquistó.

Conversamos un rato,
y allí le pregunté su nombre,
Teresa respondió,
y con su dulce nombre,
de nuevo me conquistó.

El baile era de tarde
y la noche se acercaba,
y con su llegada
el baile terminaba,
yo, no quería dejar
sin una cita confirmar,
le pregunté donde vivía
me respondió que cerca era,
me ofrecí a las dos llevar
y a sus casas a acompañar,
las dos, no se opusieron,
mas, a mi auto subir no quisieron,
si las quería acompañar
en el tren debía ir,
así, con ellas fui,
no podía ya insistir.

Primero a la amiga
y luego a ella,
acompañé a sus casas,
no hubo besos, no hubo abrazos,
solo un beso en la mejilla,
desde ese día me di cuenta,
que llenaba mi sentir,
y hasta el día de la cita...
Solo supo, hacerme sufrir.

Y por fin llegó ese día,
fue a mitad de la semana
a tres días de conocerla,
desde ese día
solo en ella yo pensaba
estar con ella, y volver a verla.

Así nos fuimos viendo
pocas horas por semana,
así se apoderó de mi
de la noche a la mañana,
y yo, me fui enamorando,
desde la primer semana.
...
El tiempo, nos corría
y ella, cada vez
con mas fuerza, me atraía.
Así fue pasando el tiempo,
nuestro tiempo, aquellos días,
pasaron así dos meses
mas, un problema yo tenía,
se lo debía decir
no debía esperar mas,
eran otros tiempos.

¿Como se lo debía decir?
No lo sabía, si entendería
y sería lo mejor
porque un rechazo mas tardío,
a mi, me destruiría.

Y fue un domingo
soleado en Escobar,
le conté todo de mi vida,
le conté de mi estado,
le dije, soy casado
más, estoy separado,
y de su pecho, brotó un sollozo,
que en dos, me partió el corazón,
en mis brazos la estrujé
y sentí, el palpitar de su corazón,
me preguntó si hubo hijos
y que tiempo hacía
que estaba separado
le respondí, hijos no había
y yo, nunca jamás, volvería a su lado.

Le pedí que lo pensara,
y se tomara todo el tiempo
yo, ya la amaba
y no podía, herir sus sentimientos.
Si decidía visitarme
ella, aceptaba mis razones,
sino, debía alejarse de mí
y no vernos jamás,
y distanciarse para siempre...
nuestros corazones.

Ella aceptó, a pocos días,
vino a llenarme de alegría,
y fue un miércoles
de plena primavera,
a partir de ese día, fue la dueña
de mi vida entera.

Luego empezó la lucha
fue dura y fue mucha,
su padre nunca, nunca quiso
que su hija tan amada,
estuviera de mí enamorada,
mas tuve suerte, su hermano
me llamó al siguiente día
quería saber de mí,
como yo sería, y nos citamos,
y mucho, mucho allí hablamos,
en su lugar, lo mismo haría.

Muchas cosas me preguntó
otras tantas le respondí,
él, pareció conforme
según lo que yo vi,
le conté lo de mi estado
y porque estaba separado,
él, en seguida comprendió,
y a ayudarme accedió.

Así, comenzamos nuestros caminos,
los dos a unir nuestros destinos,
camino nuevo, lleno de esperanzas
y muchas ilusiones,
un nuevo mundo
con sueños, y emociones
se fue gestando en nuestros cuerpos,
nuestras pasiones
y así se fue afianzando
en nuestros corazones.

A los dos años, lo concretamos,
el mismo destino,
juntos unimos por siempre
los dos caminos, en un solo sino.

Quizás, no logré ser
ni por asomo, al príncipe soñado,
antes de conocerla, tuve otros amores
y luego de conocerla,
también tuve aciertos
pero mucho, muchos mas errores.


Mas, desde que te conocí
solo tuve el mismo sueño,
mi vida, dedicar a ti,
y tú, muy bien lo sabes,
siempre, siempre ha sido así.

Jose Gennaro 1969/   Hoy
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