martes, 26 de julio de 2011

Nuestra vida

Nunca olvidar y siempre recordar,
cantar de dos vidas y momentos nuestros,
aquellos días, soñando esperanzas,
tan llenos de sueños, amarnos quisimos.
...
Poco tiempo hacía, nuestro primer año, 
deslizándose por nuestras vidas,
acumulando caricias, instantes, momentos.
...
Y de mi vida alejándose fueron
torturas, nostalgias tormentos.
...
Tan poco tiempo había pasado,
esa poesía dedicada a tí, justo un año,
y nuestras vidas y corazones
comenzaban a fundirse en un camino.
...
Dos destinos, esperanzas e ilusiones,
nuestras almas ya juntas soñaban
en un solo futuro vivir anhelaban.
...
En esos días, cercana primavera,
juntas estar, quizás la vida entera,
en ese día a tí pregunté,
seguridad quiero.¿Estás segura?
Sí, fué tu ansiada respuesta,
decisa, firme, en ese encuentro,
y tuya fué mi vida y mi alma...
Y mi entero corazón en ti deposité.
...
Así comenzamos, los dos en uno,
hallar nuestro sitio, nuestro hogar,
así muy juntos, el uno del otro...
Camino nuevo, mutuo destino
hogar compartido, nuestro lugar.
...
Así lo hallamos, así lo amamos,
con mucho amor y mas esperanzas,
tardes pasábamos, decorando ese mundo,
mundo de ensueños, en nuestras almas...
Hogar solo nuestro, bellas semblanzas.
... 
Tan bellos momentos plenos de encanto,
tú, junto a mí, yo, junto a tí,
se avecinaba nuestro tiempo,
y cada vez mas cerca nuestro momento.
...
Dos años, hubieron de pasar
de ése, nuestro primer encuentro,
dos años, sin poder vivir juntos,
y de jurarnos, nuestro amor eterno.
...
Y fué en Setiembre, esa casi primavera,
que fuimos el uno del otro,
quizás, la vida entera.
...
Lo nuestro es, simplemente bello,
y aún sigue así, simplemente eterno
mi amor por tí, sigue puro y vigente,
con el mismo fuego, vivo en mi mente.
...
Mas, no todo fué dulce y tierno,
la vida, muchas veces nos puso a prueba,
y otras tantas, vencimos estas,
y, de aquí en mas, las venceremos,
y tu sabes por qué, las venceremos...
Porque la vida, la vida es nuestra.
...
Jorge Naonse 25 / 02 2008

FLOR DE JAZMÍN

No me importa figura ni ropa,
quise oler el aroma en tu piel,
frágil fuego, lo que siento y me toca,
mar de llamas en tu boca de miel.
...
Ansias, momentos, apagar los dejamos,
juventud ya perdida la dejamos partir,
placeres y dicha, sin ellos quedamos,
que insesatos que fuimos, los vimos morir.
...
Solo frases bastaron, y el renacer del dolor,
las cenizas del fuego, aún tibias estaban,
el tiempo jamás apagó su fulgor...
Tan vigente en la mente, aún anidaban.
...
Cuantos años se han ido, por opuestos caminos,
cuantos días perdidos, si poder recobrar,
tan solo dolor, uno al otro nos dimos,
sin saber que la vida, es vivir y soñar.
...
El aroma a tu piel,dulce flor de jardín,
aún yo no puedo,y si pudiera no quiero,
olvidarme de ti, y sin ti se que muero...
Dulce pétalo en flor, bella flor de jazmín.
...
Jorge Naonse
Derechos Reservados.

Quinta y última carta, ¿Por qué?

Dulce amor, gloria mia,
como está de guijarros el camino,
y cuantas torpezas nos impide el paso
para poder cumplir nuestro destino.
...
Está mi alma, tan llena de ternura,
plena de exquisitos y de mimos,
deslumbrada de sueños imposibles...
Y por ser imposibles, mas queridos.
...
¿Quién puso tantas duda en el sendero,
quién llenó nuestras vidas de bramidos,
quien puso tanta hiel en nuestras copas...
Para poder culpar solo al destino?
... 
Nosotros, sí, nosotros,
sin querer ciegos y a tientas
corroídos de dudas y caprichos,
ansiosos nos buscamos
cual feroces enemigos,
plenos de adoración al encontrarnos,
tratamos de hacernos daño mas profundo,
como si tan solo en este mundo,
nos deleitara, la fruición de herirnos.
...
Hacemos nuestros seres tan sensibles,
y sin querer y sin saber, nos hacemos daño.
...
¿Por qué, si tanto nos amamos,
y entre seres que se aman y adoran,
comunicación completa debe haber,
 nosotros que tanto nos amamos...
No nos logramos comprender?
...
Jorge Naonse  Junio 1969
Derechos Reservados


Junto al Rio

Hermoso atardecer muy pleno de esplendor,
en arenas tan calientes, flores tomando sol.
...
Jugábamos a la paleta y la pelota le tirábamos,
ellas sonrientes nos alcanzaban, y que bella era,
mas, ese anillo en su dedo, me intrigó...
Con penas en el alma, me intrigó la tarde entera.
...
Su amiga se había ido, junto con mi amigo,
hasta el crepúsculo quedé mirando...
Tan claros y dulces ojos, y mirada de tenue brillo.
...
En la oscura noche, buscando mi camino,
era tanta la bruma que cubría mi sino,
trazos y senda, creí hallar en ese día...
Mas, cuenta me dí, de otro  serías.
...
Con tesón y mucha insistencia
acercándome fuí, lento y pausado,
y con audacia allí te encaré,
y fué en el Ancla de ese rio,
allí te dije, cuando no sé, alguna vez,
tu corazón, tu corazón será mio.
...
Nada respondiste, de reojo mirabas,
y tenuamente, dulce sonrisa asomabas.
...
Y fué en ese instante, cuenta me dí,
tu sonrisa, no demostraba enojo,
y tu te marchabas, y yo te miraba.
...
A ese lugar, volví al siguiente día,
a casi media hora, opté por el regreso,
mas de pronto apareciste casi de la nada
y yo te ví, tu silueta vi llegar,
eras tú, y decidiste regresar.
...
Por vez segunda de nuevo te abordé,
y tu sonrisa, diferente fué,
preguntaste lo que pretendía,
y yo te respondí, a tí, a tí pretendo,
con desparpajo dije y puse mucho empeño,
y no descansaré, hasta ser tu dueño.
...
Y tú te sonrojaste, lo ví en tu semblante,
y tus mejillas, tan rojas se pusieron,
yo soy casada triste respondiste,
y sin rodeos en ese mismo instante...
De la mano, de la mano me tomaste.
...
Fijamente te miré.¿ Tú amas a tu esposo?
Solamente, simplemente pregunté,
y de tus ojos, dos lágrimas rodaron,
a través de tus mejillas, se fueron deslizando,
hablar no podías, estabas sollozando,
y tu rojo semblante, tu semblante rojo...
Mi ser en cuerpo y alma, ya lo estaba amando,
y que bonito era, tu dulce semblante,
y cuenta me dí, en ese mismo instante,
tu roto corazón, también sufría llorando.
...
Pasamos muchos meses, siempre junto al rio,
jamás volví a indagar, y menos preguntar,
vivir lo nuestro, era un desafío,
de lo demás, todo daba igual, nada importaba,
vivir los dos, lo nuestro fué sincero,
así lo comenzamos, en ese mes de Enero,
y varios meses jamás de amar dejamos,
y solo en nosotros, así los dos pensamos,
desde esa tarde que te ví, así tan junto al rio,
me enamoré de tí, y no te miento,
y solo pensé, vivir nuestro momento,
hasta ese día, que tu me dijiste,
él, vino a buscarme, y yo, no quiero irme,
mas yo no te retuve, y tejé ir.
...
¿Por qué no te retuve? Aún no logro explicarme,
y tú me besaste, me besaste al dejarme.
...
Jorge Naonse 15/05/1967 

Felices Fiestas

Por el sendero de la vida, 
alguien marca nuestros destinos,
unicamente lo sabremos
los que en ello,así creemos.
...
Todas respuestas nunca hallaremos,
en muchas cosas nos conformamos,
y otras cosas descubriremos...
Y sentimientos, reprimir no podremos.
...
Ver nuestros sueños así destrozados,
es que nos lleva a preguntarnos.
¿Razón teníamos? No lo sabemos,
cuantas veces equivocarnos.
...
Algunas veces quizás podremos
resucitar tiempos pasados,
la mente en blanco no la tendremos...
Presente y pasado, estarán grabados.
...
Ganas tendría de preguntarte,
algunas cosas responderías,
siempre que así, tú lo quisieras...
Decidir tendrías, siempre podrías.
...
Única y sola de tu camino,
lo que decidas tuyo sería,
como es la vida, es tu ilusión...
Esas so cosas del corazón.
...
A nadie le importa mas que a tí,
si lastimar tú no quisieras
inalterable será tu decisión,
ganas tendría yo de abrazarte,
amiga dulce, de corazón.
...
Fué en ese dia que a tí escribí,
eso que a otra destinado era,
lo que allí a ti yo dije
imaginarlo nunca siquiera.
...
Como las cosas así suceden
es tan difícil entenderlo
y menos fácil comunicarlo.
...
Felices Fiestas nos deseamos,
inigualables quiero que sean,
en este año que terminamos 
sé que tus sueños se cumplirán,
ten mucha fé y esperanza,
allí estaré, siempre contigo,
solo quiero que lo recuerdes...
Simplemente, soy tu amigo.
...
Jorge Naonse diciembre 2008


sábado, 23 de julio de 2011

Ausencias (2)

 En este triste lugar miro esa cama vacía,
en mi alma, me invade la tristeza,
negra y áspera, en esta noche fria...
Mi alma confundida, llena de sorpresas.
...
Y tú, no estás conmigo, tan despacio y lentamente,
abandonas tu lugar, te fugas al vacío tristemente.
...
La oscura noche se presenta,
como el triste torbellino,
cielo cubierto de nubes y amenazas de tormenta,
el viento las arrastra con ese tinte negro,
del mismo color se va tiñendo...
como las tristezas de mi pensamiento.
...
Con angustia me pregunto...
¿Donde tú estarás?
Y por mas que busco y busco
a tí, no puedo hallar.
...
¿Donde estarás tú?
Sin tí, no quiero estar,
y lentamente alejándote estás,
de este, nuestro lugar.
...
¿Acaso es que tú huyes?
Que a tí no puedo hallar,
o quizás tu no quieres
acercarte a mí
si es así como lo quieres...
Yo, yo me alejaré de tí.
...
Jorge Naonse 05/10/1964

Poema 20 y Neruda



 


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!




Poema 20



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda