miércoles, 22 de diciembre de 2010

QUISIERA

Aún recuerdo tus ojos verdes
de intenso verde como el mar,
no se borran de mi memoria
tantos recuerdos, dañan mi mente...
haciéndome daño solo pensar.
.
Tanto tiempo nuestra historia...
 Otros amores se fué a buscar.
 .
 ¿Los ha encontrado?, Pienso que sí,
quizás por eso, yo no acepto
que mi mente se acerque a tí.
.
Quisiera olvidarte, más, no puedo
también quiero, también quisiera
poder dejar de pensar en ti,
los pensadores dicen que el tiempo...
El paso del tiempo todo lo logra,
dicen que borra todo pasado
pero tú aún sigues en mi memoria
haciéndome daño con tus recuerdos
y me lastimo solo al pensar.
.
¿Por qué no dejo a mis sueños?
Que tu imagen y figura alejen de mí,
y no logro que mis ansias
dejen de pensar en tí.
..
Aún, aún recuerdo tus ojos verdes
y tu blanca piel color jazmín
y no se borra de mi memoria...
el corto tiempo que estuve en tí. 
.
Fué corto el tiempo que estuve en tí,
las esperanzas, ya sueños eran, desvanecían,
y nuestros cuerpos se perdían
y nuestras almas se alejaban
hacia nuevos destinos otros caminos...
Y horizontes que se esfumaban.

.....................
¿Por qué no logro que mi mente
te aparte siempre de mi memoria?
Quisiera lograrlo mas no, mo puedo,
quisiera olvidarte, mas no no quiero,
quisiera dejar de pensar en tí,
mas siempre recuerdo tus ojos verdes...
Y tú blanca piel, color jazmín.
.
Y tú vegente sigues en mí,
lo que me pasa, no sé explicarlo,
es tanto el tiempo que estoy si tí...
El mismo tiempo que estás sin mi.
.
Y sin embargo, olvidar no puedo.
.
¿Es esto amor?, No, no lo creo,
al recordarte me hago daño
mas olvidarte nunca podré,
ha pasado mas de un año
y en mi memoria sigues vigente.
.
Ha pasado ya mas de un año...
Y aún tú sigues viva en mi mente.
.
Quisiera borrarte de mis recuerdos
quisiera olvidar aquellos tiempos,
tristes recuerdos tan cercanos
vigentes siguen en mi memoria.
.
Aunque pudiera, nunca quisiera
que el corto tiempo que nos amamos...
Por siempre se fuera, sea historia.
.
Solo quisiera que mi mente
olvidara tus ojos verdes
y tu piel color jazmín...
No forme parte de mi memoria.
.
Si nada somos el uno de otro
y mi corazón, tuyo no es.
.
¿Por qué tú aún sigues viva en mi?
.
Mas no, no, no lo consigo,
borrar, borrar de mi mente
tus ojos, tus verdes ojos...
Y tu piel, tu blanca piel color jazmín.

Jorge  Naonse 05/12/1966
Derechos prop. int. 784.085

DESTELLOS

Doradas noches en esas playas
y tan verdes ojos como luceros
llameante  fuego nos abrasaba…
tan dulces días, mes de Enero.

Amar quisimos en esos días,
el uno al otro fuimos pasión,
el dulce fuego nos encendía…
Y nos consumía el corazón.

Cálida arena, noche de estrellas
como destellos bajo la luna,
confundía a ti con ellas…
Más, tú, brillabas como ninguna.

El poco tiempo que nos restaba
vivirlo a pleno, los dos quisimos,
y ese Enero que se marchaba…
Fue nuestro el sueño, que sentimos.

Fugaces días en esas playas
el magnetismo nos atraía,
cuerpos bañados en esas aguas…
Y lo sentí, eras tan mía.

Fuego y pasión los dos sentimos,
tan solo amarnos, quisimos siempre,
cuantas cosas nos prometimos…
Y solo el recuerdo quedó en la mente.

Fue nuestro el tiempo, que vivimos,
ansiados meses, a ti esperando,
llegó el Abril, mes para amarnos…
Y fue ese otoño, que juntos vimos.

Contar los días, uno tras otro,
aquél otoño, nunca llegaba,
por las noches veía tu rostro…
Y tan verdes ojos me cegaban.

Como destellos brillaban de noche
luceros de fuego bajo la luna,
amar quisimos y sin reproches…
Y nos amamos, sin duda alguna.

Fue corto el tiempo, ya se escapaba,
volver a Gessell, tú me pediste
por la respuesta, que no esperabas…
Con ese beso, te despediste.

Jorge Naonse 24/ 11/ 1966
Dere.prop. int. 784.085

domingo, 19 de diciembre de 2010

HIJO DE MARÍA

NAVIDAD


Estrella fulgurante centellea el firmamento,
cercana y tan distante es llama de esperanza,
Reyes y camellos, la siguen todo el tiempo…
Por desiertos y por dunas, la flama de la alianza.

Es que ha nacido el Rey, el hijo de María,
en un lugar lejano, rodeado de pobreza,
ella pura y casta, a él engendraría…
un ser lleno de amor, y tan pleno de nobleza.

Rey de Reyes, en pesebre improvisado,
 María que lo mira con José lleno de amor,
para el mundo ha nacido, ese ser que ha llegado…
Para entregar su vida, con penas y dolor.

Y tú, Virgen y madre, amando has dado a luz,
escapando del tirano, por dunas y desiertos,
él hablará,  en Sinagogas y mares muertos…
Y el hijo que engendraste, perecerá en esa cruz.

María, bella madre, ser sublime y tan sufrido,
por mas de treinta años, verás solo dolor,
has donado a este mundo, tu hijo tan querido…
Y verás morir con sufrimiento ese ser, lleno de amor.

Redimirá pecados, y su sangre derramada,
perdonará tiranos y hombres tan impíos,
mas tú serás la madre, sublime y abnegada…
Del Rey entre los Reyes de este sembradío.

Jorge Naonse   2010-12-19
Derechos reservados

sábado, 18 de diciembre de 2010

LLAGAS DEL ALMA


En el triste espacio que aún anida en mi pecho
hace tiempo, que permanece y perdura,
esa, tan triste y dolorosa llaga
y como filosa daga lacera mi ser,
y dentro mío, lastima lacerando mi cuerpo.

Fue, esa herida, tan sutil y absurda
que tú, en mi causaste.

¿Recuerdas como enmudeció tu boca?
Sellando para siempre tu sonrisa,
así te quedaste casi sin hablar
y la vida escapando se fue de prisa.

En ésos, tan sutiles y tristes días,
y por instantes tan suaves y bellos momentos,
sentir mis ansias inertes, vacías…
amalgamarse en torturas y tormentos.

Así, te fuiste alejando, despacio, lentamente,
y tu dulce alma yo creí tan mía,
se encerró en ti misma, tu mundo,
tenebroso, desconocido, tristemente.

Sin mirar sin sentir y sin vivir lograste llanto,
envuelta en ese solitario manto, tan frío,
tan lleno de tristezas, lograste mi quebranto.

Tu alma se envolvió en ese manto,
tan lleno de soledad y tristezas,
como si estuviera envuelta en sábana de luto,
solo por  ella querido y por ti, infringido.

Te encerraste, en ese horizonte negro,
tan tétrico y negro, y tan sombrío
de tristes sombras impenetrables…
Logrando en ti, el amargo hastío.

¿Acaso lo has olvidado?
Quizás aún tú los recuerdas.
¿Recuerdas esos momentos?

Quizás se han ido, marchado para siempre,
de tu angustiada y triste mente,
borrando tristes nostalgias…
Que aún vivían en ti, y se han ido eternamente.

Así, se esfuman los recuerdos no deseados,
el pensamiento destruye y borra para siempre.
¿Lo has olvidado, acaso recuerdas?
Por mucho tiempo, nunca quisiste,
y cuando volviste, tarde era...
Mi endurecido corazón, no te aceptó.

Jorge Naonse 
Derechos prop. int.784.085

SAN MARTÍN


Sí, estábamos separados y decididos,
la premisa, que te irías, te marcharas
seguir, ya no pudimos dos almas doloridas
sin parar ya de sufrir y sin amor en nuestras ansias.

Era domingo, y se avecinaba negro cielo.

¿Por qué volvías tantas veces por semana?
Me buscabas y seguías de noche y mañana,
hasta que un día me dijiste apresurada…
Vine a verte mas hoy no me quedo, estoy apurada.

No creí lo que decías, tú, mentías,
las veces que venías a visitarme
juntos volvíamos a la casa de tu madre.

¿Por qué lo haces? No lo sé respondiste
siempre juntos a San Martín, mas ese día…
Te fuiste sola y si mí.

Más que dudas, de tu raro proceder,
amigos éramos, quizás no quise
o no te supe comprender.

¿Por qué ha venido a verme?
Si yo, no la llamé y en pos de ti corrí,
por esa corta calle paralela
y fue allí, allí me sorprendí,
otro hombre había en tu vera.

Tú me mentiste, no era lo pactado
cuando decidimos…Te alejaras de mi lado.

Con el tiempo me pregunto
Después de pocos años.
Lo que tú pretendías.

¿Qué es lo que querías tú mostrarme a mí?
Hacerme ver en esos momentos…
Querías lastimarme o quizás confundirme,
o quizás acaso tú pretendías, tú querías
destruir mis pensamientos y abarrotarme de tormentos.

Abrí la puerta se ese auto y pregunté.
¿Por qué no me presentas?

Y tú, no te sorprendiste, estaba todo planeado,
tú, bien sabías mi reacción,
y con palmadas en tu espalda yo te dije…
Que seas feliz, muy feliz a su lado.

¿Esa cosa se interpuso en nuestra senda?
Ínfimo ocaso, tan difícil de creer,
Algo más digno hubieras buscado,
aún hoy, no lo puedo comprender.

Pobre niña, lloro por ti,
no fue muy hombre el día que lo vi.

Quizás olvidas el encontronazo que tuvimos
ese día de verano, en esa esquina de San Martín,
los tres estábamos ese día, mas yo sin ti.

Esa maldita furia asesina…
Se apoderó de m ese día en esa esquina.
Con que ganas lo golpeé.
Si no me lo hubieran sacado…Así quedó,
ensangrentado, derrotado aquél ayer,
y comentaste, que querías tu volver…
mas, si otro hombre vi en tu vera
decidí…Nunca más, volverte a ver.

Jorge Naonse 1961/ 1965

jueves, 16 de diciembre de 2010

PÁRRAFOS

Los caminos de la vida, nos llevan muy lentamete...
A superar nuestros destinos, los desaciertos,
mas, olvidar, nunca podremos lo que vivimos
lo que sentimos, en esos días, esos momentos.

Todo tiempo pasado y vivido...
Deja su marca y también su huella.
Aunque uno diga...
¡Ya no recuerdo, lo he superado!..
Mas, en la mente queda el registro,
y los recuerdos quedan grabados...
Grabados quedan en la memoria...
Y nunca, nunca pasan ha ser historia.

Jorge Naonse

miércoles, 15 de diciembre de 2010

AMOR JUVENIL


Profundas llagas en mi quedaron
desde ese año, que a ti conocí
creí poder, haberlas borrado…
     Más aún siguen dentro de mí.

Recuerdos y trazos de días felices,
los años los llevan, lejos se van
vagos recuerdos de dulces caricias…
Tan dentro de mí, anidándose van.

Tan sensibles los dos hubimos de ser,
nuestras heridas, abiertas están,
ni el paso del tiempo, años perdidos
ya pueden curarlas, y se quedarán.

Amor juvenil, belleza profunda,
dos seres que nunca, pudimos lograr,
que dos almas, en una se fundan…
Lo que logramos, tan lejos estar.

Fugaces momentos, llenos de ensueño
tan poco tiempo, no supimos hallar
mas luego el recuerdo solo el recuerdo
estuvo en nosotros, y nunca marchar.

Tan triste sendero, sumido en los dos,
nunca supimos las fuerzas hallar,
y en nosotros quedó y nunca marchó
y jamás pudimos, los dos desterrar.

Las breves caricias, cedieron el paso
a torturas, llagas e intenso dolor,
así logramos, hacernos pedazos…
Y de nosotros fugaba así nuestro amor. 

Jorge naonse 1967 / 1969
Derechos Reservados