miércoles, 15 de septiembre de 2010

AUSENCIA EN NOSOTROS


Leves colinas dorados valles
suaves recuerdos perfuman esencia,
aún recuerdo sus casas sus calles,
y tan solo estoy, aquí con tu ausencia

Dorados recuerdos perduran mi mente,
con pausa y sin prisa recorro el camino,
tristezas y llagas aún siguen presentes
ausencias del alma, en nuestro destino.

Tangibles momentos vividos tan juntos,
erradicar las tristezas nunca pudimos,
dos almas gemelas, asi vimos el mundo,
y ausentes quedamos en nuestro camino.

Errores, torpezas, alejar no pudimos,
y nuestros defectos aún siguen presentes,
heridas y llagas los dos las pusimos...
Y así conseguimos, estar tan ausentes.

Momentos de dicha, fugaces pasaban,
tan largas torturas sembrábamos juntos,
nunca lograr, dos seres se amaran...
Y solos quedamos, los dos errabundos.

Cosechamos tormentas, los dos sin saber,
pedregales pusimos en nuestro camino,
a veces queriendo o quizás sin querer...
Soledad y ausencias, fué nuestro destino.

Ya por siempre, se han ido esos tiempos,
trazos de ausencias fue quedando en nosotros,
amarga experiencia de aquellos momentos,
Y ausencias logramos, el uno del otro.

Jose Gennaro 1967 / 1969
derechos reservados

domingo, 12 de septiembre de 2010

PREGUNTAS

Se ha terminado toda nueastra pena,
creo, jamás ya sufriremos,
hace un año y ya no nos vemos
y no es tanta la tristeza
que aflora en nuestros cuerpos
ni mucha la angustia que nos apena.

En mi mente fluyen recuerdos del pasado,
tristes recuerdos que no olvido,
tenues pasajes de dos tristes vidas,
lleno de angustias que yo siento amiga.

Todo comenzó en un dia,
no tan lejano como aparenta.
¿Quién iba a imaginarse
que en nuestros corazones
iba a desatarse tal tormenta?

Fué corta la dicha de nuestros corazones,
no hallamos nada de lo que debió ser,
un mundo pleno de esperanzas e ilusiones,
solo hallamos llanto, pena y amargura,
de lo que debió ser un mundo de ternura.

¿Habremos elegido el mejor camino?
No hemos de culpar solo al destino,
nosotros lo buscábamos, y lo obtuvimos,
quizás lo deseábamos
o tal vez no lo quisimos.

¿Quién es juez y quién lo sabe?
¿Fué el destino o el camino?
¿Fué trazado por un sueño?
¿O quizás nosotros mismos?..
Sin luchar nos rendimos al destino.

Errores hubo en nuestras vidas
quizás por ser muy jóvenes,
quizás por no saber
no pudimos enfrentarlos
o no supimos como hacerlo.

Así nos destrozamos, pedazos nos hicimos,
tantas veces sin quererlo,
o quizás si, lo quisimos,
tantas veces los dos llorando estábamos,
y otras tantas queríamos amarnos,
y lo único que logramos...
Fué herirnos, herirnos...
Y hacernos daño.

Jose Gennaro 1961/1965

domingo, 5 de septiembre de 2010

SUBLIME SER

Sublime ser de la esperanza,
alma divina todo tu dejas,
nada tu pides por eso a cambio,
tu ser entero, por el entregas.

Tu que por el, todo lo brindas,
sin siquiera sentir dolor,
solo tu entregas tantas caricias,
su vida llenas, con tu amor.

Pendiente estás en todo momento,
tocas tu vientre por si patea,
está dentro tuyo está tan adentro,
y tus entrañas, que lo engendran.

Por nueve meses eso tú llevas,
ansiado tiempo y llena de amor,
por eso mismo, solo tu quieres,
ver a tu hijo, tan lleno de sol.

De noche casi dormir no puedes,
vas a su cuna a ver si respira,
al rato vuelves a ver si te mira,
ser tan pequeño, que tanto quieres.

Sublime ser, solo tu puedes,
engendras vida das esperanza,
por eso eres, solo tu eres,
madre abnegada, con eso alcanza.

Preciado fruto el que tu entregas,
jardín del edén, tan dentro tuyo,
nada tú pides y todo lo dejas,
en cuerpo y alma das flor y capullo.

José Gennaro 2010
Derechos Reservados

sábado, 4 de septiembre de 2010

CONSEJOS




¿Que tristeza, en tu rostro?
¿Que refleja tu mirada?
Dramas llevas en tu mente
y no quieres decir nada,
en tu semblante se refleja
esa angustia ilimitada,
húmedas de lágrimas tus pupilas,
y esa pena, que llevas tan profundo,
sufriendo tú, castigos y tristezas,
lacerando tu ser, en este mundo,
así pasan tus dias, con dolor,
llenos de soledad, ausencias,
sin lograr que nada cambie,
tus nostalgias, existencia.

No desesperes, ya verás,
aparecer el sol, en tu camino,
cuando alguien que te ame y quiera.
¡ Y tú también!
Se interponga en tu vida,
tu senda, tu destino.
Despejará esa bruma, que te envuelve,
fé tendrás, serás dichosa,
así verás, en tu camino
a mas de espinas, habrá rosas.

Cual sombra de ese ser, tu serás,
cada gesto suyo
tu vida y alma, interesará,
a tí, que sin fé vivías,
Te inspirará confianza, felíz serás.
Las nubes que te envuelven
a inmensa luz, el paso abrirán,
las desdichas que tu vives,
serán ternuras y caricias del mañana,
cuando llegue y pueda...
Entrar por tu ventana,
esa dulce y maravillosa luz.

Así tendrás siquiera,
límpido, alegre amanecer,
tú tendrás, el despertar divino,
por el beso de tu amado,
ofrecerás la vida,
estarás, plena de dicha,
Así serán colmados
tus sueños de ternura y cariños,
las ansias de vivir
serán como un volcán,
con fuerza arrolladora
vencerás tu hastío,
no todo será igual
cuando el cariño llegue,
si por un beso suyo
ofrecerás la vida,
él, por solo una caricia,
su ser te ofrecerá.

Verás con alegría
solo al mirarte un poco,
un cambio así tan grande
en tí jamás soñado,
y nunca jamás, existirán barreras,
que se interpongan,
puedan resistir, ya tus deseos,
tus sueños imposibles
tangibles y vigentes,
en tí se quedarán,
a ese hombre siempre
le contarás tu vida,
tendrás en tu destino
el verdadero amor, un compañero,
y con deliciosas ansias
Te escuchará sonriente,
te llenará de fe, tendrás confianza,
la vida enfrentarás
con nuevas esperanzas,
verás en las tinieblas,
tendrás ya tu destino,
del brazo de tu amado,
desafiarás el mundo,
verás que de la bruma,
resurge ya la luz,
felíz serás por siempre
y tu solo escucharás,
la dulce voz que guíe
tu senda, y tu camino.

jorge naonse 1961/1965

BELLOS ATARDECERES

Tan leves crepúsculos
allí, junto al rio,
tan tenues ocasos
de atardeceres,
allí despertaba
en nuestros seres,
y tu ansiado cuerpo
tan junto al mio.

Mi mente registra
aquellos momentos,
días de calma
ansiada dicha
caricias y besos
de aquellos tiempos
en tu rostro reflejas
tan dulce sonrisa.

Dos años se han ido,
tan ansiados proyectos,
fundimos en una
dos ansias crecientes,
dos melodías
en un solo concierto,
ansiada música
en nuestras mentes.

Como dos brazos
bajando hacia un rio,
descendiendo fuimos
destintas laderas,
allí nos hallamos
por vez primera...
Tú junto a mí
tu cuerpo y el mío.

Un sendero de amor
mi ser añoraba,
olvidar ya por siempre
tortuoso camino,
desear yo quería
mi ser deseaba,
fundir dos en uno
el mismo destino.

Así, hubo de ser,
los dos lo quisimos,
futuro previsto
pudimos lograr,
desde ese instante
en que nos vimos,
fuí tuyo por siempre
a tí, quise amar.

Jorge Naonse 1971
derechos reservados

domingo, 29 de agosto de 2010

IMAGEN

Así hubiera querido ser,
y no pude lograrlo,
quise convertirme y ser,
todo lo suyo, y todo para mi.

Sin embargo, a todo lo opuesto
me convertí y logré llegar.
Necio y servil, sin fe,
lleno de absurdas actitudes,
todo eso me invadió
en esos tan amargos
y muy tristes momentos.

Esa absurda y triste mentira,
se asemejaba al delito,
querer usurpar la vida,
encasillar el alma,
un debate necio y total
de mi mente y las ideas,
choque mezquino y fatal
tan lleno de posesión y descuido.

¿Por qué hice eso?
¿Por qué ese desafío?
Locura, locura mia,
vorágine de encuentro
entre mi ser y mi alma.

¿Por qué tanto arrebato?
Y en mi alma tanta furia,
y tantos desencuentros,
tan sensible su pena,
tan tristes sus pensamientos
y tan llenos de tormentos.

Siempre llega tarde
el amargo arrepentimiento,
y aún mas tarde llega el sosiego.

Hoy, solo está latente
esa vaga idea de la dulce calma,
solo apenas y quizás
una oportunidad lejana
podría ser mi única esperanza,
y esa dicha tan querida
dicha al fin perdida.

José Gennaro 1968

JUNTO AL RIO


Atardecer de Enero
con cálido esplendor
y tan bellas flores
allí, tomando sol.

Jugando a la paleta
la pelota le tiramos,
ellas la devolvían
y allí, los cuatro estábamos.

Y tan bella era...
Mas el anillo en su anular,
me dio mucho en que pensar
y me intrigó la tarde entera.

Su amiga había partido
al lado de mi amigo,
y hasta la noche quedé mirando
sus ojos de tan dulce brillo.

En la oscura noche, buscando mi camino,
tan grande era la bruma que cubría mi sino,
hallarlo creí en ese día
y cuenta me di, de otro serías.

Con tesón e insistencia,
acercándome fuí, lento y pausado,
y con audacia allí te encaré,
y fue allí, en el ancla de ese río,
a ti te dije, tu corazón, tu corazón...
Cuando no sé, alguna vez será mío.

Nada respondiste y de reojo mirabas,
y tan levemente, tu sonrisa se asomaba.

Fue un instante, y yo me di cuenta,
tu sonrisa, enojos no mostraba,
y tú te alejabas, y yo te miraba.

A ese lugar volví al siguiente día,
a casi media hora opté por el regreso,
y de pronto apareciste casi de la nada,
y yo te vi, tu silueta vi llegar,
eras tú, y decidiste regresar.

Por vez segunda, de nuevo te abordé,
y tu sonrisa tan diferente fue,
preguntaste lo que pretendía,
y a ti, yo contesté.

¡A ti! Te respondí, con mucho desparpajo,
a ti pretendo, lo dije con empeño,
y no descansaré, hasta ser tu dueño.

Tú, te sonrojaste, lo vi en tu semblante,
tus mejillas tan rojas se pusieron,
soy casada, tan triste respondiste
y sin rodeos en ese mismo instante...
En tus manos, mis manos tu tomaste.

Fijamente te miré y pregunté.
¿A él lo amas? solamente y simplemente,
y de tus ojos dos lágrimas rodaron,
a través de tus mejillas se iban deslizando,
hablar no podías, estabas sollozando,
y tu rojo semblante, tu semblante rojo...
Mi ser ya estaba amando.

Tan bonito era tu dulce semblante,
cuenta me dí, desde ese mismo instante,
tu roto corazón, estaba así llorando.

Pasamos varios meses,
casi siempre junto a río,
jamás volví a indagar
y menos preguntar,
vivir lo nuestro era el desafío,
de lo demás, todo daba igual
nada importaba,
vivir los dos, eso fue sincero,
así lo comenzamos en ese mes de Enero,
y por seis meses jamás de amar dejamos,
en nosotros, así los dos pensamos.

Desde esa tarde que te vi tan junto al río,
me enamoré de ti y no te miento,
y solo pensé, vivir nuestro momento
hasta ese día que tu me dijiste,
él vino a buscarme, y no quiero irme,
y que tonto fui, no te retuve y dejé ir.

¿Por qué no te retuve?
Aún no puedo explicarme,
así te despediste,
con un beso, al dejarme.

Jorge Naonse 1967
derechos reservados.